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viernes, 5 de agosto de 2016

Jason Bourne

"No teníamos una historia preparada, los fans nos impulsaron a realizar una nueva entrega"
Estas son algunas de las declaraciones que Matt Damon compartió con Peter Travis, en el programa de cine on line para la ABC.

Peter Travis: ¿Qué parte del guión te hizo reflexionar y dijiste, a esto debemos volver?

Matt Damon: No queríamos hacer un refrito. Analizamos sobre cuanto el mundo había cambiado desde la primera entrega en 2007 hasta el 2014, año que empezamos a pensar con Paul Greengrass esta última película. Hice una lista de todo lo sucedido en el mundo en esos 7 años: Desde George Bush presidente pasando por la crisis financiera de 2008 hasta el control de las megacorporaciones y la aparición de Edward Snowden, dijimos okay este es un mundo totalmente diferente, hay mucha tela para cortar, con la que se puede armar la película.

PT: En esta versión creo que hay toda una idea de la sociedad de control, el ser observado. ¿Esto está relacionado con lo que mencionaste antes sobre que la vigilancia está en todos lados?

MD: Sí, tal cual. Queríamos mostrar también que Jason Bourne es una especie de dinosaurio, que transita varias generaciones. Tenemos a Alicia Vikander, que representa la nueva generación y Bourne se escurre entre el mundo analógico de Tommy Lee Jones y este nuevo mundo que no entiende muy bien del todo.

PT: ¿Cómo fue ponerte en forma nuevamente para el papel?

MT: Es muy difícil a los 45 versus los 29 que tenía cuando hice la primera. Son horas y horas en el gimnasio, seguir una dieta estricta, muy aburrido.

PT: ¿Y qué se necesita para lograrlo?

MD: Sufrimiento. Y eso es lo que Paul me dijo, cuando la película empiece quiero que luzcas como un hombre que ha sufrido, porque si lucís como alguien que vive bien, no tenemos película. Tenía que aparentar un Bourne que ha estado viviendo en forma marginal, un fugitivo. Por eso el director remarcó que debía sufrir para interpretar el personaje que queríamos.



domingo, 5 de junio de 2016

"Mi nombre es Muhammad Ali".

Una vez le preguntaron: ¿Qué te gustaría que la gente piense sobre ti cuando ya no estés?

Y él respondió con su receta de vida

“Me gustaría que ellos digan, que tomé algunas tazas de amor”

Una cucharada de paciencia,
Una cucharadita de generosidad,
Medio litro de bondad,
Un cuarto de risa,
Un pellizco de preocupación, 
Mezclar voluntad con felicidad y agregar mucha fe.


  

viernes, 20 de mayo de 2016

Los rubios. Dirigida por Albertina Carri.

Los rubios. Dirigida por Albertina Carri

A 13 años de su estreno, recordamos a la película con un fragmento de la entrevista realizada a la directora por Gustavo Noriega allá por el año 2009, en la publicación Estudio crítico sobre Los rubios.
"Los rubios es una película que atenta contra las reglas    del Buen Recordar, contra la mnemotécnica oficial que  domina los intentos de interrogar la experiencia de los    años 70 en Argentina"(Alan Pauls, 2009)

-Una cosa que me llama la atención de Los rubios es la cantidad de material escrito que ha generado.
-El fin de semana pasado fue a Montevideo a dar una charla a una escuela de cine, y la chica que había preparado todo me mostró un montón de textos sobre los rubios y que yo ni sabía que existían: "¿y esto quién lo escribió?(...). Cuando me preguntan cuál es el éxito de una película, creo que el verdadero éxito es que trasciende de vos y que trasciende del momento también. Lo genial de esa película es algo que, realmente, me excede a mí, que ya no sé bien qué toqué, qué pasó...(...).

-¿ Y vos la volvés a ver? ¿Podés mirarla ajenamente?
-Mirá, la otra vez la agarré justo en la tele. Eso fue divertido. Creo que era en el canal Encuentro, que la pasaron... y fue raro, porque estaba empezada y creo que ahí fue ese cambio que te decía, cuando me reconcilié un poco con la película. La vi hasta el final y dije "Bueno, está buena (risas). Viéndola un poco así a la distancia-si es que tengo distancia real-, lo que a mí me interesa de la película es esto que vos decís, esta insolencia. Una insolencia que a mí me interesa en general, en la vida y en las películas, pero sobre todo con un tema que es tan, entre comillas, "tabú".

-Tan difícil de ser insolente.
-Sí, exacto. Yo creo que esa insolencia es política y además empezaría a evaluar: ¿por qué la película no es política?, ¿por qué decir que representar ese hecho con los playmobils no es político?, ¿por qué es visto solamente como un objeto frívolo?. En ese sentido, Alan Pauls, cuando presentó el libro, decía: "En tal caso, no hay que acusar a Albertina de que despolitizó la política, si no de que politizó la frivolidad". Me parece que es un poco eso.

-Los elementos frívolos ahora pasan a tener un significado más denso... como las pelucas mismas.
-Claro, como las pelucas mismas, o sea, esa señora con peluca diciendo suelta de cuerpo: "Eran rubios y yo le dije ´ahí están los rubios´. No sé si vas a hilar tan fino la película, también podés buscar el texto en el que Analía cuenta que una chica que estuvo en cautiverio le contó toda esa trama del recuerdo del recuerdo que dice que mi padre en cautiverio, cuando no le daban de comer, hacía huelga de hambre. Bueno, a mí me dicen que soy rubia, me pongo una peluca rubia, o sea, adopto el gesto. Y eso me parece que es extremadamente político.

-Cuándo tomaste la decisión de usar los playmobils? ¿Tiene que ver con tu experiencia al hacer Barbie?
-Tiene que ver con que a mí me gusta la animación. Soy medio apasionada, a pesar de ser una inútil, porque no tengo ninguna habilidad. En general, los animadores tienen una habilidad: o saben dibujar, o son pintores, vienen de alguna parte. No es mi caso, apenas puedo hacer unas rayas, pero siempre tuve una cierta atracción. En una instancia anterior había pensado en la plastilina por esa esa cosa de que las cosas se arman y se desarman, como relacionar el recuerdo con eso. Me pareció demasiado complejo, sobre todo porque es una película que se hizo sin producción, con dos con cincuenta, era una locura. Y en cambio, los playmobils los podía manejar yo misma. Venía ya de hacer Barbie y dije "Bueno, me mando y hago la animación yo misma". La verdad es que la decisión tiene que ver, por un lado con que son un referente de la época para todos los que tenemos una edad similar, era un juego de niños. Por otro lado, lo que me gusta de los playmobils es esa cosa como ascética que tienen, como de falta de movimiento y, específicamente, usar la animación, sea con playmobils o plastilina tiene que ver con esto...

-Se cuestionó del uso de los playmobils que son todos iguales, víctimas, represores...
-Sí, creo que es exagerado, me parece que todos sabemos quiénes son los malos y quiénes son los buenos. No me parece justificado, creo que es una mirada desmesurada. Por otro lado, los únicos playmobils que se ven son, entre comillas, los buenos. Los malos son una nave espacial, nada más. Podés pensar que adentro de la nave espacial hay un alien; quiero decir: no están representados.

-No hay milicos.
-No no. Me parece que la película se permite, dentro de esa insolencia, representar demasiadas cosas de una manera ambigua, si querés. De algún modo, esa ambigüedad es la que le da cuerpo a toda esa historia porque es con la ambigüedad de la real con la que convivimos. Los militares eran parte de esta sociedad, vivían al de la casa de mi abuela, probablemente, y eran todos rubios, además. Me parece que si no, estamos hablando de una idea muy maniquea sobre la representación: los malos tienen que tener el bigote de Hitler y los buenos estar vestidos de blanco, los buenos y los malos totalmente divididos, cuando creo que no es tan así.

-¿Y cuándo decidiste poner a una actriz? O sea, son dos instancias: una, poner una actriz, que eso es toda una decisión. Y la otra, aparecer vos. Son como dos decisiones distintas. ¿Fueron juntas?.
-No, fueron separadas. La primera decisión, que tiene que ver con lo de la actriz, me costó mucho esto de ver, encontrar una actriz que me represente, porque en realidad tenía que ver con un cierto distanciamiento que yo quería lograr...A mí me parecía que si yo me paraba frente a cámara y decía: "Bueno, mis padres fueron no sé qué, no sé cuanto, era como apelar a la lágrima fácil, para decirlo claro.




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